La historia del chocolate belga

Aunque Bélgica puede ser pequeña y no tan conocida como otros países de Europa, definitivamente es famosa por su gran variedad de delicias como la cerveza belga, los gofres de Lieja, el encaje de Bruselas y, por supuesto, el chocolate belga.

No hay nada mejor que el delicioso y cremoso sabor del chocolate belga. ¿Cómo se volvió tan popular este dulce manjar a lo largo de los siglos y quién fue el responsable de la invención del praliné tan adictivo? Todo comenzó en Bélgica.

Conexión histórica

En el siglo XVII, cuando Bélgica todavía estaba gobernada por los españoles, los exploradores trajeron granos de cacao de América del Sur y los introdujeron en la comunidad belga.

En ese momento, el chocolate era un signo de lujo y se usaba principalmente para hacer “chocolate caliente” para la nobleza o para impresionar a los nuevos visitantes.

De hecho, a Henri Escher, alcalde de Zúrich, le sirvieron una taza de esta deliciosa bebida cuando visitó la Grand Place de Bruselas en 1697.

Inmediatamente se enamoró de ella, se llevó la receta a casa y la presentó a su propio país.

¿Tienes antojo de un postre chocolatoso? Aprovecha las promociones Alsea disponibles y adquiérelo desde la comodidad de tu casa; cuando formas parte de un programa de lealtad, obtienes grandes recompensas todo el año.

chocolate belga

Suiza y Bélgica

Suiza ahora se considera el mayor competidor de Bélgica en lo que respecta a la producción y distribución de chocolates.

Sin embargo, como todos sabemos, el chocolate ya no es exclusivo de los ricos y famosos; aunque puede tener un sabor exquisitamente bueno, hoy en día cualquiera puede permitírselo.

La primera vez que Bélgica realmente se adentró en el mercado del chocolate fue cuando colonizó el Congo y encontró un gran excedente de granos de cacao.

La realeza y el chocolate

El rey Leopoldo III convirtió a Bélgica en el comerciante número uno en cacao y chocolate.

Fue Jean Neuhaus (irónicamente, de Suiza) quien primero puso el chocolate belga en el mapa. En 1857, se mudó a una farmacia y tienda de dulces en la Galérie de la Reine en Bruselas, donde vendía placas de chocolate negro.

Poco a poco, la botica se transformó en una verdadera tienda de dulces, y allí se creó el primer praliné en 1912.

La cáscara de chocolate hueca con un relleno dulce fue inventada por el nieto de Jean (también llamado Jean) quien también inventó el Ballotin, la caja en la que los bombones están envueltos.

La tienda Jean Neuhaus todavía existe hasta el día de hoy y se considera una visita obligada cuando se visita Bruselas.

Así que la próxima vez que pruebes un postre chocolatoso, acuérdate de la breve historia del chocolate en Bélgica.