Los mejores destinos en México para los amantes de la comida

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Los amantes de la gastronomía en México no tendrán problema en encontrar combinaciones de maíz, queso y chile para satisfacer sus antojos en cualquier lugar del país. Sin embargo, con un territorio tan grande, una capital tan gigantesca y una historia diversa de influencias culturales y culinarias, ¿por dónde empezar? Aquí nuestras recomendaciones.

Ciudad de México

Empecemos por el destino obvio: Ciudad de México, con su escena gastronómica callejera reconocida por la Unesco y su impresionante colección de opciones gastronómicas, es el destino perfecto del país. Incluso, los hoteles con restaurante son una magnífica opción. Desde tacos al pastor o de canasta, hasta pozole y gorditas para saciar el hambre, la capital mexicana lo tiene todo. Sin embargo, no hay que dejar de probar los pambazos (un bocadillo hecho con un pan empapado de chile).

Baja California

La península de Baja California es famosa por sus platos de mariscos, aunque el que destaca por encima del resto es el taco de pescado. Esta especialidad convierte a la península en un destino ineludible para los amantes de la gastronomía. Los aficionados a un taco de pescado auténtico y preparado con cariño deben dirigirse a Ensenada, en la costa oeste de Baja California, ya que fue reconocida por National Geographic como la cuna del taco de pescado.

Hermosillo

El burrito, en su forma más conocida, es sin duda una invención de la cocina tex-mex, aunque a menudo se comercializa como comida tradicional mexicana. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya variaciones genuinamente mexicanas de este popular plato, como el burro percherón de Hermosillo, Sonora.

Se trata de un burrito de gran tamaño y bien envuelto, servido en una de las mejores invenciones del norte de México: la tortilla de harina. Tanto el burro percherón como las tortillas valen por completo la pena.

Oaxaca

La ciudad de Oaxaca es otro de los destinos mexicanos de visita obligada para los amantes de la gastronomía, debido a la gran variedad de platos tradicionales mexicanos que se originan o perfeccionan aquí. Aunque los tamales oaxaqueños y el queso Oaxaca son ejemplos notables (y excepcionalmente deliciosos) de la cocina oaxaqueña, son un poco más accesibles en otros estados. Sin embargo, el plato por el que Oaxaca es famoso y que no se puede conseguir tan bueno en ningún otro lugar es la tlayuda. A menudo llamada la pizza mexicana, se trata de una gran tortilla crujiente cubierta con salsa de mole, carne, queso en hebras y ensalada.

Mérida

Mérida, la capital de Yucatán, es un destino gastronómico algo más infravalorado que Oaxaca. Esta humilde y bella ciudad colonial cuenta con una de las mejores cocinas de México: cochinita pibil (cerdo asado a fuego lento y bien condimentado), papadzules (una variante de huevo de la típica enchilada), marquesitas mayas (crujientes crepes enrolladas rellenas de chocolate y queso). Sin embargo, no se puede dejar de probar la crujiente tortilla de cochinita pibil y cebolla roja encurtida, conocida como panuchos.

Guadalajara

Visitar Guadalajara, la capital de Jalisco, y no probar la birria es un error de novato, dirían algunos. Y es que este humeante y picante plato de cabrito o cordero es uno de los más emblemáticos de la región. De hecho, un local de birria de Guadalajara (Karne Garibaldi) ostenta el récord Guinness al servicio más rápido: desde que se pide hasta que se recibe la comida, la espera es de un minuto aproximadamente. Sin embargo, hay que hacer una mención honorífica a la torta ahogada (rellena de carne de cerdo y cebolla), que es igual de emblemática en Guadalajara.

Morelia

Michoacán, el estado del que es capital Morelia, ha recibido una mención especial de la UNESCO al reconocer la gastronomía del país como patrimonio cultural inmaterial. Esto se debe al uso de métodos culinarios tradicionales en el estado, y es sólo una de las razones por las que los amantes de la gastronomía deben visitar este destino. Prueba las carnitas (cerdo frito), así como las corundas (un plato triangular, parecido a un tamal) y el ate (un dulce de fruta en gelatina que se suele comer con queso).